Salvation by Peter F. Hamilton

Salvation by Peter F. Hamilton

autor:Peter F. Hamilton [Hamilton, Peter F.]
La lengua: spa
Format: epub
Tags: Novela, Ciencia ficción
editor: ePubLibre
publicado: 2018-01-01T00:00:00+00:00


JULOSS

Año 587 D. L.

Los muncos no tenían nombres, normalmente. No era una infracción, pero los adultos del clan les decían que era mala idea. Les habían explicado que la cohorte debía ser uniforme, sin favoritos. Un idioma también se consideraba un impedimento comunicativo, los muncos debían conocer los deseos de su dueño sin ser designados ni instruidos, el reconocimiento instintivo de cualquier necesidad o despliegue era mucho más veloz. Lo que también implicaba que los chicos aprendían a comunicar esas órdenes a un nivel subliminal. El proceso era simbiótico.

Yirella tendría cinco o seis cuando comenzó a asignarles mentalmente Uno y Dos[2], estaban estudiando idiomas de la vieja Tierra y le gustaba la suavidad del español clásico. A sus siete años, Uno se convirtió en Uma, porque incluso Yirella disfrutaba de la idea de tener una diosa como compañera, mientras Dos pasó a ser Doony, por ninguna razón en absoluto, solo porque le sonaba divertido. A los ocho años esos nombres estaban tan establecidos que hasta Alexandre había dejado de pedirle que no los usase.

Ahora Yirella estaba contra el muro, observando a través de la gran ventana de la sala de tratamiento, y Uma y Doony tenían los brazos alrededor de sus piernas en un amoroso abrazo. Les acarició el cráneo con las manos, asegurándoles que estaba bien y que aún los quería a pesar de haberles dejado atrás once días. Cuando el volador de rescate aterrizó en la finca Immerle, las cohortes de todos habían venido a toda velocidad desde los dormitorios para recibirlos, pero se encontraron con una oleada de emociones. El alivio y el estrés que sus compañeros radiaban en la estela de su ordalía confundían a los pobres muncos, que esperaban una feliz reunión. Reaccionaron bastante mal, demandaron afecto y abrazos a sus dueños en agarres irrompibles. Tuvieron que llamar a Uranti, el técnico de muncos, para lidiar con la cohorte semihistérica de Dellian, porque los doctores la tenían que ahuyentar constantemente para poder atender a su dueño herido.

Yirella había observado con interés el espray que administraban a cada criatura, estaba segura de que no era un sedante ya que no se les veía adormilados. Sin embargo, la droga parecía haber borrado sus emociones. Entonces percibió que Alexandre la estaba estudiando y, por primera vez en su vida, ni se inclinó ni apartó la mirada. Se la devolvió de igual a igual.

—¿Hemos aprobado? —le preguntó con agresividad.

Sorprendentemente, Alexandre estaba inmensamente triste, y había apartado la mirada de ella. Yirella había seguido al grupo médico que había llevado a Dellian al centro de tratamiento. Ahora que el equipo de bajas había terminado de atenderle, estaba postrado en una cama clínica con las heridas cubiertas en largas tiras de piel-a de cirugía, con varios tubos emergiendo de bolsas azules que tenía pegadas en los brazos. Sus muncos estaban apretujados a su alrededor, extrayendo tibieza y alivio del contacto, una escena que recordaba a cachorros arremolinados alrededor de su madre. Tras jugar en la isla a ser la reina del hielo inalcanzable con éxito, ahora les tenía bastante envidia, y suspiró con arrepentimiento.



descargar



Descargo de responsabilidad:
Este sitio no almacena ningún archivo en su servidor. Solo indexamos y enlazamos.                                                  Contenido proporcionado por otros sitios. Póngase en contacto con los proveedores de contenido para eliminar el contenido de derechos de autor, si corresponde, y envíenos un correo electrónico. Inmediatamente eliminaremos los enlaces o contenidos relevantes.